Por la calidad de vida de las personas con discapacidad en situación de vulnerabilidad social

¿Qué es integrar a un niño o joven con discapacidad en escuela común?

La integración de niños y jóvenes con discapacidad en un contexto de escuela inclusiva, implica algo más que un estudiante con discapacidad aceptado o integrado en una escuela común, es algo más que una simple adaptación del currículum.

Se trata de dar opciones, de ofrecer recursos y de mejorar la oferta educativa en función de las necesidades, favoreciendo la inclusión y propiciando una escuela eficaz, una escuela democrática, una escuela para todos.

Se trata, entonces, de reconocer la diversidad como constitutiva de la sociedad en la que estamos insertos, de la escuela y de sus protagonistas. Con absoluto reconocimiento de la heterogeneidad que muestran los diversos grupos, las personas que los integran  y los contextos de procedencia. Ofreciendo las configuraciones de apoyo necesarias que tengan en cuenta las Barreras para el Aprendizaje existentes, y desarrollando las estrategias educativas que garanticen una participación escolar efectiva.

En este contexto y respondiendo a estas demandas, se incorpora la figura del Maestra Integrador. El Maestro integrador es quien acompaña al alumno durante su permanencia en la escuela y las actividades que se desarrollen, dentro o fuera del aula. Brinda atención, asistencia y/o apoyo personal, propicia relaciones vinculares y habilidades de comunicación. Planifica junto con el docente las configuraciones de apoyo y adaptaciones curriculares necesarias para favorecer el acceso a los contenidos del currículum.

Su actividad dentro de la institución educativa estará sujeta a la definición del Proyecto Pedagógico del alumno y de la institución. Llevando a cabo un trabajo articulado, colaborativo e interdisciplinario con los demás actores intervinientes en el proceso. Estableciendo una red de comunicación con la familia, la escuela y el equipo terapéutico interviniente.

No se trata de que el maestro integrador sea un “bastón” para el niño o joven, por el contrario debe funcionar como “un puente” para él, debe brindarle un andamiaje, apoyar al mismo tiempo al alumno y al maestro de aula,  manteniendo una distancia óptima y favoreciendo siempre su autonomía.  Ese es el fin último de todo proceso inclusivo.

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Lic. Erika Ruiz

Equipo de Coordinación

APPI- Asesoría Psicopedagógica para la Integración